Mucho se ha hablado y escrito (al grado de crear una revista mensual con proyección nacional dedicada a rendirnos culto) sobre las particularidades de los chilangos. Corriendo el riesgo de sonar repetitivos en Dark News Project quisimos hacer nuestra parte en la labor de ensalzamiento de Chilangotica con el propósito de detener la incotrolabe migración de chilangos hacia otros estados de la Republica.
Durante la segunda mitad de 2007 la Redacción tuvo el privilegio de visitar algunas ciudades y centros turísticos importantes de nuestro país. Hicimos una gira que nos llevo a lugares como Guadalajara, Puebla, Querétaro, Oaxaca, Puerto Vallarta, Playa del Carmen entre otros. Me parece importante reconocer (antes de exponerles mas allá de la duda razonable el porque la ciudad de México le patearía el trasero a cualquiera de las antes mencionadas) las ventajas que algunos de estos lugares ofrecen. En Guadalajara, por ejemplo, las mujeres parecen traídas de algún universo paralelo en el que la fealdad es solo un lejano recuerdo de etapas evolutivas menos favorables. Es mas probable ver a AMLO tomando el te con Fox mientras Calderón les hace sexo oral que encontrar a una mujer fea en el reven jalisciense. Querétaro es una de las ciudades mas limpias que conozco y el tráfico es casi inexistente. De Puebla no se me ocurre nada bonito que decir así que mejor no digo nada. Vallarta, Playa del Carmen, lugares hermosos llenos de europeas y aguas cristalinas. Podría seguir así otras tres cuartillas, mejor pasemos a lo importante. Hay buen reven en Guadalajara. Los antros y bares son variados, sin embargo no logran escapar del eterno estigma del reven provinciano. Si bien hay muchos establecimientos, la verdad es que la gente interesante acostumbra abarrotar uno o dos, generalmente el mas nuevo, solo para abandonarlo después de un par de meses tras la apertura de la nueva sensación. Este es un fenómeno que he visto repetirse una y otra vez en ciudades como Puebla y Querétaro, situación que en el DF no se da debido en gran parte a que somos un chingo de gente, pero en el fondo sospecho que se debe a que somos mas chingones.
Claro, es maravilloso circular en una ciudad sin tráfico pero ¿a que precio? Wow, en Querétaro no me van a asaltar mientras soy forzado a presenciar la violación gangbanger-style de mi french poodle, pero ¿qué libertades estoy sacrificando en nombre de la seguridad de mi perro?
Those who would give up essential liberty to purchase a little temporary safety deserve neither liberty nor safety.
OK. Probablemente Ben Franklin se refería a libertades esenciales como la de prensa, culto, asamblea etc. ¿Pero que hay de la libertad de traer una jeta insufrible todo el día y que tus conciudadanos no te vean como un fenómeno? ¿O la libertad de poder comer 10 minutos después de que el mesero te tomo la orden? Carajo, ¿alguna vez han ordenado comida en una ciudad costera? Esa gente si que viola mis libertades esenciales. Para cuando te traen tu guachinango ahumado es probable que ya estés muerto de inanición. O que tal conducir a mas de 25 Km. /h y poder pasarte el alto sin que nadie te juzgue. Esas son el tipo de libertades que el chilango tiene y que la Redacción defendería hasta la muerte.
Hace unas semanas estaba en Querétaro con un amigo (aqui lo llamaremos Chamarrita por respeto a su privacidad) y decidimos irnos de peda. El plan era entablar algún tipo de contacto con un miembro del clan femenino, ya no digamos tener sexo o conseguir una cita, a estas alturas del partido cruzar un par de palabras y compartir unos tragos es más que suficiente para irnos a dormir con la conciencia tranquila. Cualquier situación más allá de eso es un bonus. Visitamos más bares en una noche de los que visite en todo el 2006. Como sea, por ahí del bar numero 129 empezamos a notar no solo el desprecio al que ya estamos acostumbrados en la mirada de las mujeres, sino terror. Verdadero terror. Por un momento pensé que nuestra pinta era un tanto intimidante. Si, no seria la primera vez que alguien me encasillara como violento o criminal. Mi teoría no se sostuvo ni un segundo. Voltee a ver a Chamarrita y su carita de nene bueno, su sweatercito de rombos y su camisa blanca fajada mientras mordisqueaba dulcemente el popote de su trago (un moradito, por cierto). Difícilmente encarnaba la imagen de un criminal. Un hacker tal vez pero nunca un violador. No cabía duda. Nos tenían miedo por el simple hecho de ser hombres. Ahora, no pretendo insinuar que todos los hombres del interior sean violentos, machos retrogradas o violadores en potencia pero, señoritas, ¿Por qué correr el riesgo? Más vale malo por conocido que etc.
Se que hay muchas desventajas en el DF, entre ellas tener que compartir tu oxigeno con gente como Martha Debayle o Fabiruchis, pero sin lugar a dudas prefiero eso a tener que persignarme cada vez que veo una iglesia. En Puebla hay más de 300. Ustedes hagan la cuenta.
Estuve navegando en la fuente inobjetable de conocimiento infinito, Wikipedia, buscando información sobre el DF y me tope con algunos datos interesantes. El DF es la cuarta ciudad del mundo con la mayor cantidad de teatros, superada solo por Nueva York, Londres y Toronto, con el plus de poder apreciar montajes de finísima factura tales como las obras del Caballo Rojas u 11y12. ¿Quién necesita a Sir Ian Mackellen o a Shakespeare cuando tiene a Daniel Bisogno y a Chespirito?
Somos la ciudad con mas museos en el mundo (si wikipedia lo dice es que debe ser cierto). Tenemos Xochimilco y Garibaldi. Somos sede de los poderes de la unión. Hay más prostitutas y tables que en Bangkok. Los homosexuales no son (muy) satanizados. Los mejores conciertos, espectáculos y restaurantes del país. Un chilango tiene la coraza suficiente para cruzar a pie Chernobil y comerse su gansito gracias a las millones de partículas toxicas en el ambiente que respira a diario. Somos cucarachas.
De hecho si la ciudad de México fuera un país seria la economía numero 30 del mundo. Podríamos mandar al resto de México al carajo e independizarnos (después de secuestrar a todas las mujeres de GDL, claro) sin mayor bronca. Así que la próxima vez que estés en Acapulco o Cancún y te de pena tirar basura en la calle o pienses en ser mas paciente con ese mesero en Veracruz que no te toma la orden después de media hora, detente un segundo y recuerda que solo estas colonizando nuevos territorios. Es tu derecho divino por ser capitalino. Adelante, tira esa lata en la banqueta, miéntale la madre a ese conductor que no avanza y escúpele en la cara a su amabilidad provinciana. Estas propagando la palabra. Sonríe, eres chilango.

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