jueves 6 de diciembre de 2007

¿De que lado masca la Iguana?


Es bien sabido que México tiene el honor de ser el segundo país del mundo con la mayor tasa de mortalidad (en concreto, homicidios) entre periodistas. Si consideramos que el primer lugar lo ostenta Iraq, una nación en estado de guerra y al borde de la extinción, es todo un honor llevarnos la plata. Los narcoejercitos (amo las palabras compuestas) matan periodistas y reporteros como si fueran moscas merodeando un puesto de tacos. Los c'arteles incluso han adaptado el pensamiento imperialista gringo a sus practicas homicidas con la implementación del “levanton preventivo”. Cuando sospechan que un periódico esta por publicar alguna nota que les incomoda mandan a un comando para “levantar” y ejecutar a un par de periodistas. El efecto que esto ha tenido, además del cierre definitivo de no pocos periódicos, ha sido la peor enfermedad que este añejo oficio (si me preguntan a mi la prostitucion no es el oficio mas antiguo, sino el chisme) puede sufrir: la autocensura.
Durante los años cincuenta en yankeelandia, el senador McCarthy se dedico a perseguir y enjuiciar a todo aquel que pareciera un poco rosado tildando de comunista hasta a su propia sombra. Los medios y la prensa, (excepto contados casos, uno de ellos fue Edward R. Murrow, documentado en la película de 2005 “Good Night and Good Luck” dirigida por el intratable George Clooney) en lugar de exponer, como era su deber, la cacería de brujas que se estaba llevando a cabo, se limito a “informar” sobre los nuevos “traidores” que McCarthy iba encontrando en los lugares mas inverosímiles, como escuelas primarias o en empleadillos de la media burocracia. Los medios impresos temían ser los siguientes blancos de la paranoia del senador y mantuvieron un bajo perfil en esos temas.
Un ejemplo mas cercano a nuestra realidad fue la hegemonia informativa que mantuvo la figura presidencial en este país durante la mayor parte del s. XX. Casos como el del “golpe de estado” que sufrió el periódico Excelsior forzando la expulsión de su director Julio Scherer García, una figura amenazante para el régimen priista de esa época (mediados de los años setenta.) Las desventuras del Excelsior llegaron a su punto cumbre el año pasado, cuando, tras la intervención del entonces presidente Fox, se disolvió la cooperativa del diario y fue adquirido por el empresario/gangster/cerdo Vázquez Raña por poco mas que un puñado de cacahuates. El punto mas vergonzante del pozo llego el 15 de noviembre de 2006 tras el asesinato de José Manuel Nava Sánchez. Un crimen que, oficialmente, fue calificado de “pasional”, conclusión que a nadie convenció tomando en cuenta que esa misma noche el periodista había presentado su libro “Excelsior, el asalto final” donde denuncio el turbio proceso de venta del diario. El resultado pueden verlo hoy en su puesto de revistas preferido. Un panfleto, el que alguna vez fue “el periódico de la vida nacional”, lleno de colorcitos y fotos para que el lector mexicano promedio (TV y novelas, TV notas) no muera de aburrimiento o, ni lo mande DIOS, se de cuenta de cual es el país en el que vive. Otro caso que, por supuesto, ustedes no escucharon fue el despido del director editorial del periódico “El Centro”, Miguel Castillo Chávez, en octubre pasado. Provocado por una serie de artículos que, como suele suceder, encabronaron a la presidencia y, peor aun, a la todopoderosa Televisa. Ni siquiera el cuasi santificado semanario Proceso, fundado por Julio Scherer, se libra de ser represivo. Como ejemplo basta la reciente salida de Sanjuana Martínez, quien afirmo que, debido a su investigación sobre la pederastia en la Iglesia, la orillaron a renunciar de la revista, limitando sus contribuciones cada vez mas.
La presión televisiva no se limita a atacar a los gobernantes que no cooperen. En años recientes hemos visto como Televisa y Azteca se unieron para linchar públicamente a un empresario farmacéutico que pretendía, junto con General Electric, formar una tercera televisora. La misma suerte corrieron los dueños del periódico Reforma. Como olvidar el programa especial “Cría Cuervos”, transmitido el año pasado en el canal 13, donde denunciaban (de manera unilateral y violando el derecho de replica de los “acusados”) el atropello y expulsión del periódico “El Norte” que sufrió Rodolfo Junco de la Vega por parte de su hijo Alejandro Junco, quien estoy seguro no es ningún angelito, sin embargo su punto de vista me pareció necesario. Lo interesante es ¿qué ganaba Azteca “denunciando” esa tropelía? Sin duda algo mas que la simple satisfacción de hacer el bien, o ¿ustedes que creen?
Hablé antes de la hegemonía informativa de la que gozó el Estado mexicano en el pasado, no porque las cosas hayan mejorado, simplemente porque ahora el poder parecen ejercerlo los medios masivos tras el patético vacío que dejo la salida del PRI y el fin del presidencialismo. Si antes un medio molestaba al presidente era silenciado, ahora si un presidente desagrada a los jefes mediáticos este es atacado con todo el poder de la televisión. Incluso hasta deciden quien puede y quien no llegar a la presidencia. Aun a pesar del voto popular la voluntad de Televisa se impone.
Hace poco los (relativamente) informados celebramos la nueva ley electoral en la que se limito el poder de las televisoras. La respuesta automática fue un ataque en varios frentes al primer enano de la nación, el señor presidente. Incluso pudimos ver a AMLO en la tele de nuevo. Mas que un berrinche a mi me pareció una demostración del poder que tiene gente como Azcarraga y el vende muebles convertido en empresario, Salinas Pliego (no porque tenga la Redacción algo en contra de los vendedores de muebles, simplemente detesto al tipejo ese); como si nos dijeran “Con todo y sus reformas y leyecitas pendejas, aquí mandamos nosotros, cabrones”. Y vaya que nos quedo claro de que lado masca la iguana en este país.

La excelente caricatura es contribución involuntaria del maestro Hernandez, con la esperanza de que no nos demande.

domingo 2 de diciembre de 2007

¿Y tu que lees?


Soy adicto a la lectura. Cualquier cosa en cualquier lugar. He leído la botella de shampoo sentado en la taza del baño con la misma pasión con la que leí a Borges por primera vez en un café para ancianas judías (y gentiles) en Polanco. Compro alrededor de diez a quince revistas al mes. Mi lista comienza con las políticas y la cultural: Proceso: para deprimirse y reír con “homo sapiens” de Helguera y Hernández.
Milenio: tibia como vagina de prostituta, e igual de fascinante.
El Chamuco: ya por nostalgia, la nueva edición no es ni la sombra de lo que fue la original.
Letras Libres: herramienta indispensable para ligar en los cafecitos.

De ahí pasamos a las de entretenimiento.
Chilango: empezó con un concepto bien definido y hasta atrevido pero rápidamente se prostituyo y muto en otra lista de lo que es “cool” en el DF. Irónicamente en cuanto una moda, establecimiento, autor o película aparecen en Chilango pierden automáticamente ese estatus.
Donde Ir…a dormir.

Las de pseudo ciencia.
Quo: casi tan narcótica como Donde Ir, pero un poco mas pendeja.
CM: la versión “para chavos” y “superfresca, man” de Quo. Esta si es estiércol puro.
Muy Interesante: su titulo nos describe todo lo que la revista no es, y la verdad ni empiezo porque mi reseña va a terminar en un comentario de mal gusto (incluso para los bajísimos estándares de calidad en este sitio).

Bajemos un poquito mas de nivel, pasemos a las de caballeros Light o, como yo las llamo, las Playboy sin pelos. Estas revistas tienen una estabilidad y solidez que serian la envidia de cualquier régimen del África subsahariana. Es decir, si leíste una Maxim en enero de 2004 notaras que la única diferencia con la de enero de 2010 será los modelos de celulares. Mes tras mes publican las mismas pendejadas sobre sexo. Incluso hay una que en cada edición agregan la “posición sexual del mes”. Evidentemente se les acabaron las posiciones del Kama Sutra hace 3 años, ahora se dedican a repetirlas pero poniéndoles nombres cada vez mas absurdos: “la carretilla invertida hexagonal” o “perrito faldero mordelón, reloaded”. Pondría un pequeño comentario para cada una de estas revistas (Maxim, Max, H, FHM….ZZZzzz) el problema es que todas son iguales. Y para el que argumente que la compra por las fotos de “celebridades” (whatever the fuck that means) les tengo noticias: en Internet las encuentran gratis.
Todas las revistas que he mencionado (a excepción de las políticas y Letras Libres) llevan el concepto de “colocación de producto” a universos paralelos que harían enloquecer de emoción al mismísimo Salinas Pliego (por cierto, muy sofisticado y sutil que todos los teléfonos celulares en sus telenovelas, series, programas unitarios y demás mierda que producen suenan con el tonito de IusaCel, no me pregunten como es que La Redacción sabe esto). Aquí un ejemplo muy claro:

Quo, edición de noviembre 2007.

Numero de Paginas en total (sin contar portada y contraportada): 129

Numero de Paginas que anunciaban algo (incluyendo aquellas donde el propio staff de la revista avala y recomienda de manera francamente patética el producto en cuestión): 68. Mas de la mitad de las paginas son anuncios. Los mas irritantes son los de la nueva onda en publicidad impresa. Yo los llamo infomerciales aburridos (imagínense como estarán). Son artículos de hasta tres paginas pagados por laboratorios (usualmente) en los que se le plantean al lector nuevas amenazas para su salud seguidas de la cura milagrosa del mal en cuestión que es, por supuesto, un producto de la compañía que paga el informativo articulo. El nombre de dichos anuncios suele ser “Espacios creativos” (!!!????). Malditos bastardos.
Lo mas patético de todo es que no estamos ofendidos. Ya ni siquiera estamos hartos. Es mas, no estamos ni disgustados. Hay publicidad en todas partes: paradas del camión, estaciones del metro (ahora incluso en los túneles) bares y antros, en nuestros correos electrónicos, canales de TV (absurdo que nos cobren por ver Fox y además nos metan treinta mil anuncios por día) coches particulares, taxis, camiones de pasajeros…..y así ad nauseam.
El otro tipo de revistas, las “alternativas” del tipo de Gatopardo no están nada mal. Aunque es cierto que después de un rato cansa la bandera de “out of the box” con la que navegan. Sin embargo sus artículos son muy completos. Se agradece, sobre todo, el no leer la misma mierda numero tras numero. En estas revistas la mierda por lo menos es variada y bien escrita.

Las extranjeras. En realidad solo conozco bien una, GQ. A diferencia de su contraparte en español (excepción sea hecha de la columna de Juan Villoro al final de la revista, razón por la cual sigo comprándola) la GQ yankee es realmente buena. Si, las primeras (mil) paginas nos bombardean con marcas y productos que jamás podremos comprar y solo alimentan nuestros enojos tercermundistas y no dan mas motivos para odiar (y armar una invasión unilateral) a los pinches gringos (por mas bondades que tenga el nuevo BMW simplemente no puedo, ni quiero, pagarlo. Gracias por el consejo).
¿Que es lo bueno de esta revista? Variedad de contenido que es, además, interesante. No hay mas. Uno de mis números favoritos traía una entrevista con Jerry Seinfeld, un articulo en el que seguían los pasos de la gira del candidato presidencial Barack Obama de manera neutral y divertida; y la cereza en el pastel fue una pieza que aplastaría el corazón del Z mas duro de Sinaloa sobre los efectos del Alzheimer en una familia cualquiera. En este articulo, así como en el de Obama, los periodistas pasaron un tiempo considerable con los protagonistas y eso se nota, por ejemplo, en las preguntas que formulan. Se alejan de los clichés de “¿Y de donde sacas tu creatividad?” “¿Cómo empiezas tu día?” “¿Cuál fue el momento mas penoso de tu vida?…ji ji ji”
-El mas penoso ha sido la ultima media hora que tire en esta entrevista (respuesta imaginada por el autor de este articulo).

Después de tanto análisis la pregunta obligada es ¿por qué pagar treinta pesos (en el mejor de los casos) por una incesante lista de productos que no necesitas, lugares a los que nunca iras y artículos del menor interés para cualquiera con mas de tres neuronas? La verdad es que la única conclusión que saque de todo esto es que soy un ser absorbido por el “mainstream” consumista e igual de imbécil que los otros miles de lectores que tiran su dinero comprando la misma basura.
Ejerzan su derecho de replica, defiendan sus publicaciones favoritas. Como siempre sus comentarios serán leídos y desechados con la velocidad que ustedes se merecen.