jueves, 27 de septiembre de 2007

EL OCASO DE UN AMOR.


Hace poco los miembros de la redacción, acompañados por un viejo y recientemente premiado amigo, ingeríamos cantidades obscenas de Johny Red en un cuasi clásico bar de la colonia Condesa. Fue imposible negar el giro que ha dado esta colonia en tan solo unos meses. Recordábamos entre trago y trago lo divertido que era sentarse en un cafecito no perteneciente a alguna cadena internacional e imaginarnos como un gran pensador filosofando en el epicentro intelectual del México moderno. Esta sensación es hoy irrepetible.
Hace unos quince años empezó la mutación de la colonia. Yo llegue aquí por ahí de 1993 cuando era un encantador barrio de clase media con algunos vestigios ya avejentados de lo que fue una colonia predominantemente judía. En aquellos años los chamacos nos juntábamos en el parque Puerto Real, México o España montados en nuestras bicicletas (yo en los diablitos, traía chofer) cruzando las calles y avenidas armados con armas plásticas (bulleteras) o rifles de aire Mendoza que ya para entonces eran un símbolo de la juventud mexicana. Probablemente hoy un niño con tales pretensiones gangsteriles (nos sentíamos personajes sacados de Pulp Fiction) seria detenido y llevado ante el MP, pero la paranoia apenas estaba naciendo a principios de los noventa.
Poco después, en la secundaria, el barrio ya era reconocido como el hogar elegido por escritores, músicos, pintores y otros slackers de la comunidad “intelectual” nacional. Joder, nos hacíamos en SoHo.
Nosotros, al haber estado en la escena antes de que fuera lo “in” sentíamos un cierto derecho divino de convertirnos en la siguiente generación de esos prominentes pensadores. Y aunque hoy vemos con tristeza que lo único prominente eran sus vientres inflamados por cerveza barata en aquellos años eramos el futuro de la colonia, la encumbraríamos con disertaciones filosóficas e ideas políticas innovadoras que cambiarían los rumbos mismos de la nación. El cine seria revolucionado por nuestros creadores condechi. La siguiente gran novela latinoamericana saldría de las entrañas de nuestra encantadora colonia clasemediera. Los sueños de la grandeza del barrio, sin embargo, estaban destinados a mutar en una aterradora pesadilla capitalista.
Cuando despertó, la súper modelo todavía estaba ahí.
Así fue. Pocos saben quienes llegaron primero, tal vez los “creativos” y directores luego los diseñadores y los editores, las casa productoras, las agencias de casting y todos ellos necesitaban cafecitos para crear y dirigir y producir; y necesitaban restaurancitos italianos y vinitos chilenos, edificios Art Deco bien remodelados, pulcros, limpios. Para cuando llegaron las modelitos y actricitas la suerte ya estaba echada. Todos saben a quienes anteceden esas señoritas. La incontrolable marabunta llegaría en cualquier momento. Llegaron los ejecutivos.
Al principio no fue tan malo. Las propiedades triplicaron su valor en cuestión de meses. Había Beemers y Meches por todos lados. El viejo edificio del cine plaza se convirtió de la noche a la mañana en todo un templo del alcoholismo. Aunque no pertenecíamos a la nueva clase dominante éramos aceptados en todos lados, éramos los pioneros. Los argentinos cambiaron las formas de nuestros meseros y hostess pero podíamos vivir con eso. Tolerábamos su pedantería bonaerense con la docilidad que nos caracteriza como mexicanos. Veíamos con agrado la vuelta a la vida de viejos edificios, remodelados para que los ejecutivos y sus novias aspirantes pudieran coger con estilo frente al parque España.
Todo eso estaba muy bien, instant upper midle class para todos.
El problema llego un par de años después. El siguiente éxodo de la colonia seria mucho mas desagradable que los BOBOs y los YUPPIEs e incluso peor que los argentinos. Muchos sabían lo que seguía pero la mayoría no queríamos aceptar lo que ya era una realidad. Las tropas satelucas habían oído el rumor. Un nuevo frente debía ser conquistado. Era hora de invadir las calles condechis y su smugnes con hordas de ruidosos honda civics modificados, iluminar los suelos con sus luces de neon morado y aterrorizar a nuestras mujeres y aspirantes a modelos con sus peinados de Goku y chamarras de plástico.
Algunos optimistas pensábamos que serian unos cuantos satelucos los viernes y sábados, nada de que alarmarse. Se embriagarían, se sentirían rechazados y regresarían al Harlem chilango con la cola entre las patas. Como al principio solo acudían a los lugares que a ninguno de nosotros nos interesaban, como el karaoke ese en Michoacán o el Pub del Plaza (templo de oficinistas) nadie se sintió amenazado. La historia una vez mas nos probaría nuestro error.
Poco a poco fueron creciendo. De pronto veías arrancones en los semáforos de Juan Escutia y cada vez mas paisanos de los tacubos esperando entrar al Salón Patas Meadas. Aun así subestimamos su poderío. Nos sentimos superiores, ese fue nuestro error. Los precios inflados no los ahuyentaron. El rechazo de nuestras mujeres no les importo, trajeron a las suyas. Ellos dominarían la siguiente era en la Condesa, la noche seria suya.
Hace poco regrese a mi viejo barrio después de varios meses de no pararme por aquí. Entre al Cafeína y vi cuatro mesas ocupadas todas por sujetos de trajes color verde olivo. Entre al baño y en el lavabo un Goku posmoderno se frotaba las manos. Mientras esperaba al valet parking un Golf 98 con antifaz y llamas en los costados esperaba ser aparcado. El día había llegado. La Condesa en menos de diez años se poblaría de tables y bares gay de mala muerte. La nueva Zona Rosa esta a la vuelta de la esquina.
Ya no me considero miembro de esta comunidad (cual comunidad? Alguna vez existió?) La redacción se muda a la San Miguel Chapultepec a unas cuadras de lo que fue el barrio en el que crecí y me emborrache por primera vez. Huimos de las infladísimas rentas. Alejándonos de los satelucos y otras hordas similares del sur de la ciudad. Mis amigos se quedan aquí. Aquí nacieron, aquí morirán, por lo tanto me veré obligado a seguir embriagándome en la alguna vez grande colonia Condesa. Hermanos, el inicio del fin ha llegado. Los satelucos nos ganaron.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

The Lonegunman y la Secretaría de Hacienda. (PARTE PRIMERA)


-Déjame ver si entendí. ¿estas diciendo que a Kennedy no lo mato la mafia ni Castro ni los cubanos de Miami ni la CIA ni, mucho menos, Oswald?

-No hermano, abre los ojos. JFK era miembro en activo de la Organización irlandesa americana para la liberación etílica (IAFAO por sus siglas en ingles), un grupo que, desde hace décadas, busca acabar con la dependencia al alcohol del pueblo irlandés. Ellos pusieron a Kennedy en la Casa Blanca, todo esa historia sobre Sinatra y la mafia apoyándolo son mentiras de Hover. Cuando Kennedy se negó a volver a prohibir el alcohol los irlandeses lo eliminaron. Lograron infiltrar en su circulo al agente M2M, mejor conocida como Marilyn Monroe. Dicen que Monroe acepto la misión debido a ciertas fotos comprometedoras que...blah blah blah.

-Órale, no tenia idea.

Basado en una conversación real.

Todos hemos escuchado alguna. A veces fascinados, a veces asustados (la mayoría de las ocasiones fascinados y asustados por la estupidez de nuestro interlocutor). Las teorías conspiratorias están ahí afuera y llegaron para quedarse. El asesinato de Colosio, el 9/11, la llegada a la luna, Rosswell y un interminable etcétera. Armar una teoría de la conspiración es relativamente fácil. Un par de recortes de periódicos, alguna declaración vaga de un funcionario, una fotografía borrosa (inclúyanse las imágenes de Satán entre las llamas del WTC en esta sección), cualquier “indicio” que sirva para armar el rompecabezas es utilizado. Amparados en la máxima de “The absence of evidence is not evidence of absence” (una de mis favoritas, por cierto) la gente puede argumentar casi cualquier cosa y llamarle teoría.
No me malinterpreten, me encantan las teorías de la conspiración. Algunas son excelentes piezas de ficción dignas de cualquier novela de John Grisham o Dan Brown. Son como una buena historia de terror alrededor de la fogata. Nuestra sociedad ha evolucionado, las leyendas urbanas del chupacabras y el hombre del garfio en la interestatal (ultra sobreexplotado clisé de película gringa) simplemente ya no son suficientes, ahora necesitamos escuchar sobre el misil disparado al pentágono el 9/11 o el encubrimiento del accidente de una nave extraterrestre en Nuevo Mexico.
Cuestionar la veracidad de las versiones oficiales es importante. Claro. Pero ¿por qué no preguntarnos en que benefician todas estas historias a un gobierno como, digamos, el yankee? Tal vez tener a un montón de clasemedieros paranoicos elaborando y leyendo toda clase de disparatadas (hay excepciones) historias en las que la verdadera capacidad de control del estado se ve seriamente sobreestimada sirve para un fin, por ejemplo, hacerle creer a sus ciudadanos (por lo menos a un porcentaje de ellos) que su gobierno tiene todo bajo control y que es mejor no pasarse de listos ya que “ellos” todo lo ven y todo lo oyen. Además se llevan un par de puntos extras al permitir la publicación de estas modernas leyendas urbanas respetando su tan preciada “first amendment”. Hay que tener cuidado al leer estas teorías y, sobre todo, al escribirlas, uno nunca sabe para quien trabaja.
Dark News Project los invita, una vez mas, a ponerse entupidos, a ponerse a nuestro nivel. Vamos a elaborar nuestra propia teoría de la conspiración (originalmente íbamos a armar un video lleno de imágenes de stock con una sexy voz en off guiándolos hacia nuestra agenda política pero la falta de creatividad e imaginación nos lo impidió) descubriendo las verdaderas razones detrás de la campaña publicitaria de la Secretaria de Hacienda que, para fines prácticos, en este espacio vamos a titular “No me rompas, no me arrugues, no me rayes”.
Para aquellos pocos afortunados que no lo hayan visto, el comercial es protagonizado de manera magistral por un billete de $50.00 que habla. Todo un thespian. ¿Han visto esos anuncios clasificados que la gente imbecil pone? “ME VENDEN. SOY UN VOCHO MODELO 75, 3500000 KILOMETROS, $450.00, NOCHES.” O “ME LLAMO MAX, SOY UN COCKER SPANIEL DE TRES ANIOS Y BUSCO PERRITA SEXY PARA COPULA SALVAJE ” al parecer uno (seguramente mas de uno) de estos genios se abrió camino hasta el departamento creativo y de mercadotecnia del Banco de México (o cualquier dependencia que sea responsable de este tributo a la estupidez) y decidió que era una excelente idea que el billete suplicara patéticamente por su propia integridad.
Ahora, varias preguntas cruzaron mi mente y las de el resto de la redacción después de ver este absurdo desperdicio de recursos públicos (pagado por todos nosotros), preguntas como ¿En verdad hay gente tan rica en este país que anda por ahí rompiendo billetes de cincuenta pesos solo por gusto? ¿me perdí de algo y de la noche a la mañana Chuckie Slim dividió su fortuna entre los120 millones de habitantes de este país? Descarte esa opción casi de inmediato al ver el balance bancario de la redacción y notar que seguíamos siendo tan pobres que a duras penas podemos pagar el café de calcetín en Sanborns donde nos regalan la conexión a Internet para poder publicar este articulo. Entonces ¿se volvieron locos los mexicanos? En serio, intenten dibujar esta imagen en su cabeza por un segundo: un sujeto normal, probablemente clasemediero, decide tomar una pluma y empezar a rayar docenas de billetes de $50.00. Después de rayarlos siente una incontrolable necesidad de arrugarlos compulsivamente. Pero no es suficiente. Morelos, aun después de la tortura a la que fue sometido, sigue mirándolo con desprecio y asco. Denigrándolo. Restregándole en la cara que el no es importante. El es un don nadie que no sale en los billetes de cincuenta pesos. -¿Qué me ves maldito pedofilo excomulgado? ¿Crees que eres mejor que yo? Ahora veras.
No se ustedes pero yo no lo encuentro probable. Uno podría pensar que, en realidad, los nuevos billetes plásticos (esos que por error metes en la caja del monopoly) son de pésima calidad y con la simple manipulación diaria pierden color y se rompen. Por supuesto el gobierno no admitiría un error de calculo tan estupido, así que prefieren lanzar una campaña multimillonaria a nivel nacional para detener la cruel destrucción de la moneda mexicana. Esta ultima explicación es la mas sencilla, la mas coherente y probablemente es la verdadera. Pero ¿por qué detenernos aquí? Estoy seguro de que podemos elaborar una explicación diez veces mas complicada, que suene diez veces mas absurda pero que al analizarla punto por punto suene perfectamente aceptable y lógica para el mexicano de a pie.
CONTINUARA. (Morelos asustado es cortesia de nuestro colaborador y amigo Emiliano "El Paisa").